Desde que llegó a Panamá, Francisco no ha dejado de mencionar los grandes males que azotan a Centroamérica, de donde provienen buena parte de los 200.000 jóvenes que participan a la JMJ.
El próximo sábado, luego de una misa en la Catedral Santa María la Antigua, el pontífice latinoamericano almorzará con jóvenes, y en la noche liderará una vigilia al aire libre en el Campo San Juan Pablo II, un complejo que puede albergar a 700.000 personas, donde se espera una hermosa fiesta de la juventud católica.
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